Las dos batallas

Buenas noches, 

Sí, soy yo otra vez. Perdón por no dejarte dormir una noche más, si no me equivoco esta es la décima que me acuesto contigo sin pedirte permiso. Lloras por ella, ¿verdad? Me resulta familiar este desahogo en forma de tormenta a través de tus ojos, mientras un huracán deja tu mente devastada. No he venido a hacerte un spóiler de nuestra vida, sino a obligarte que ganes la batalla: contra ellos y contra ti.  

No descifro en tus ojos lágrimas de amor, sino de impotencia. Te has dado de bruces con una realidad que se salía del patrón que habían impuesto en tu corazón. Esta realidad tiene nombre de mujer. Autodestruye todo eso que creías que era lo correcto y empieza a crear una vida donde tú tengas las riendas.  

Ahora mismo te preguntas por qué, si hay solo una vida, te ha tocado a ti. Y por eso mismo, si solo hay una, empieza desde este preciso instante a actuar para que sea maravillosa. Deja de cuestionarte “¿por qué yo?” y empieza a contestarte sin señalar. 

No puedes engañar a tu corazón porque los ojos lo delatan (de esto ya te darás cuenta más adelante), así que no te queda más remedio que hacerte caso a ti misma. Eres tan capaz de afrontar todo esto, que no sabes hasta qué punto serás feliz.  

Ámala con todas tus fuerzas, pero prioriza tu equilibrio. Enamórate manteniendo los pies en la tierra y descubrirás el amor en todo su exponente. No te engañaré si te digo que algún día te romperán el corazón, pero te reconstruirás tan bonita que incluso les darás las gracias. No quiero que pienses que si en algún momento nadie se enamora de ti es porque te has equivocado o porque has tomado un camino que no tocaba. Saber estar contigo misma es el primer aprobado para saber querer a alguien con matrícula después. No frunzas el ceño, algún día me darás la razón.

Y cuando hayas sido capaz de aceptarte a ti, todo lo demás fluirá. A nuestros padres les costará, pero dales tiempo y una oportunidad. Lo hacen lo mejor que saben, créeme. Al fin y al cabo, solo sufrirán por ti y si tú eres feliz queriéndola y queriéndote, ellos también lo serán. No tengas miedo a la reacción de tus amigas. Van a quedarse, por eso son tus amigas (¡y son fantásticas!). Por cierto, nunca las dejes de ver aunque tengas novia y estés enamorada, cuando todo vaya mal, te arrepentirás y las echarás de menos. Hazlo un poquito mejor que yo.  

Tienes 14 años y una vida entera para poder fallar mil veces: arriésgate, no tengas miedo, salta, baila, sal, sonríe y llora. Llora siempre que lo necesites, no te guardes las cosas dentro porque luego explotas con la persona que menos lo merece. No tengas rencor a quienes no te acepten ahora, perdónales siempre que puedas, también ellos tienen derecho equivocarse.  

No quiero que vivas encerrada en un armario toda tu vida. No quiero que tengas miedo a llegar a la universidad, a empezar un trabajo o a integrarte a un nuevo grupo de amigas, por el simple hecho de que te gusten las mujeres. No te escondas, sé tú misma desde el minuto cero, cree en ti y normalízate. No eres rara ni especial, eres tú y con esto basta.  

Es tan bonito enamorarse, que no puedo dejar que no lo hagas.  

Espero, esta vez, ser ese tipo de noches que te cambian el día. Recuerda, gana la batalla. Utiliza la flor imperial que tienes entre las manos.  

Disfruta de los abuelos.  

Lo harás genial.  

Con amor,  

Carla.