La idea de crear ALL COLOR rondaba en mi cabeza desde el año pasado. Pero había algo dentro de mí que me decía que no era el momento. Hasta que este año sucedió la magia.✨
Mi intención era hacer un espectáculo donde cada grupo transmitiera una emoción diferente a través de un color. Quería que el público entendiera que no existe una única forma de sentir, de bailar o de expresarse, y que precisamente esa diversidad es la que convierte un escenario en algo vivo. Por ese motivo, también di la libertad a cada alumno de cada color, de poder ser ellos mismos y vestirse de la forma que más se sintiesen con flow, con rollo.
A medida que el proyecto fue creciendo, me di cuenta de que el festival se celebraría el 28 de junio, día internacional del orgullo LGTBIQ+. No fue algo planeado desde el principio, pero sentí que era una coincidencia preciosa. El mensaje del espectáculo cobraba todavía más fuerza.
Y como hombre gay visible, vivir ese día sobre el escenario, tuvo un significado muy especial. Durante mucho tiempo, muchas personas del colectivo han sentido que debían esconder parte de quienes eran. Poder dirigir un espectáculo que hablaba de todos los colores, precisamente en el Día del Orgullo, fue una forma de celebrar que hoy podemos seguir construyendo espacios donde cada persona se sienta libre para mostrarse tal y como es.
Además, como profesor de Danza, también tiene un significado muy personal. Me gustaría que cada vez más niños y chicos se sintieran libres de bailar si realmente es lo que les apasiona, sin miedo al que dirán ni a los estereotipos que todavía existen alrededor de la danza. En muchas ocasiones hay quienes no se atreven a dar el paso o incluso renuncian porque sienten que bailar ”no es cosa de chicos” o por qué temen ser juzgados.
Para mí, dar visibilidad también significa demostrar que la danza no entiende de género, sino de pasión, esfuerzo y arte. Ojalá mi recorrido y el de tantos bailarines sirva para que las nuevas generaciones encuentren el valor de ser ellas mismas y pueden disfrutar de esta profesión o de esta afición con total libertad.
Porque al final, ALL COLOR no habla solo de colores. Si no que va mucho más allá: habla de personas, de emociones, de respeto y de entender que, cuando uno puede brillar con su propio color, el resultado siempre es mucho más bonito y fuerte.





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