Una de las 3 historias ganadoras del I Concurso de Relatos de It Gets Better España

Hola:

Soy Manuel, un chico de Huelva, homosexual y con 34 años. Quería contarte que hace años sufrí acoso escolar en el colegio y en el instituto.

Era un niño muy extrovertido, espontáneo, alegre, feliz. Supe  que me gustaban los chicos desde los 8 años hasta que pasado unos años supe que era homosexual. En el colegío a partir de los 12 años, empezó mi calvario: sufría acoso por parte de compañeros y algunas personas a las cuales yo consideraba mis amigas. Era todos los días y a todas horas, hasta fuera del colegio y del instituto. El único sitio donde me sentía a salvo era en mi casa y sin salir a la calle.

Cuando llegaba del colegio o instituto me ponía a pensar en los insultos que había recibido y tanta era mi desesperación que llegó un momento que me consoloba diciéndome a mí mismo que pronto terminaría toda la angustia, porque no quería seguir viviendo y sufriendo así, quería suicidarme. Me cambió el carácter, me volví tímido, rebelde, introvertido, negativo e inseguro. Me costaba relacionarme, no quería estudiar, con los estudios iba mal, mi forma de vestir con ropa negra, camisas con dibujos y hasta la música que me gustaba era desgarradora. Llegó un momento que me aislé tanto en mi casa y sin salir , que me quedé sin amigos. No podía buscar ayuda en mi familia ni en nadie, porque yo era el primero que no me aceptaba.

Una vez terminado el instituto dejé de estudiar por un tiempo. Intenté dos veces suicidarme, pero sin éxito. Ahora lo pienso y me digo: ¡que estúpido fui!

Después de un tiempo volví a estudiar, en este caso módulos de FP. Poco a poco me encontraba mejor conmigo mismo y me iba a aceptando. No sufría ya tanto acoso, empecé a coger confianza en mí, ser positivo, a quererme y aceptarme como persona, a valorarme, a hacer amigos, y descubrí que había gente que había pasado por lo mismo que yo.

Me costó aceptarme. Fue como a los 25 años cuando lo hice y me alegro de haberlo hecho, porque es como una  liberación, puedes ser tú mismo y puedes ser feliz.

Mi familia y mis hermanos lo aceptaron bien, pero mi madre lo pasó mal hasta que lo aceptó. Mi padre no lo sabe por mi boca, pero por comentarios que le ha dicho mi madre lo sabe perfectamente y me acepta. Toda persona que te quiere termina aceptándolo.

Aquella época del colegio e instituto, aunque fue muy dura y me marcó, me hizó más fuerte y ser en quien soy hoy, a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, que son las importantes, aprender a perdonar, a ser uno mismo, etc.

A las personas que estén pasando por esto me gustaría decírles que busquen ayuda y que no haga ninguna tontería como las que intenté yo. La vida es muy bonita, hay que ser feliz… ¡Todo cambia y cada persona es especial! Quiero decirte también que si necesitas ayuda, aquí estaré. ¡Cuenta conmigo! It gets better!

Mil besos y abrazos,

Manuel.

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