Carlos – 14 años

Me llamo Carlos y tengo 14 años. A pesar de que aún soy adolescente, ya experimenté todo lo que significa ser diferente y sus consecuencias. Yo vivo en México. Aquí todos esperan demasiado de ti y, cuando eres diferente, todo se vuelve muy difícil, por esos típicos comentarios de “cuando tengas esposa y tengas hijos serán tan felices” o “tú serás el Hombre de la familia”.

La mayoría de la gente no da demasiada importancia a comentarios así porque para ellos es lo «normal», pero yo sí le daba mucha importancia. Me daba miedo que todos esperaran tanto de mí.

¡Siempre supe que era diferente! A los 12 años que me di cuenta de lo que me diferenciaba de los demás gracias a una novia que tuve, con la que no me sentía nada cómodo ni sentía ningún tipo de atracción. Entonces fue cuando descubrí que, en efecto, era gay. Pero, mucho antes de aquello, antes de que yo mismo supiera que era gay, ya tenía que aguantar los insultos de mis compañeros de escuela.

Mi historia empezó cuando entré a 3º de Primaria. Tenía entonces alrededor de 7 años. Era el chico nuevo y al principio no tenía amigos, hasta que me junté con un grupo que principalmente eran niñas. Y por esa razón empezaron los insultos tan hirientes como: gay, marica, niña, etc. Al parecer nunca lograron aceptar mi decisión de que mis amigas fueran niñas. Con esos insultos continuos, consiguieron que mis 6 años de Primaria fueran horribles.

Más tarde, en la Secundaria, los comentarios hirientes fueron bajando y parecía que las cosas iban ya mejor. Pero al llegar a segundo curso, cuando tenía 13 años, todo cambió. Había un muchacho con muchas influencias entre los otros alumnos, un cabecilla, que me odiaba tremendamente. ¡Nunca llegué a entender por qué me odiaba tanto! Quizás porque al parecer su familia era muy conservadora o algo. De hecho, nunca llegamos a conocernos realmente, pero parecía obsesionado conmigo. Recibía mensajes de Facebook y a mi móvil, en los que me insultaba y me amenazaba con que me matarían por ir en contra de la naturaleza. Me decía que ya tenían todo planeado, que tenía a gente esperándome fuera de mi colegio con martillos, cadenas, palos y ladrillos. Yo leía e inmediatamente borraba esos mensajes, nunca pasaba por mi mente denunciarlo, pero sí recuerdo todo lo que decían esos mensajes. Probablemente el más significativo sea este:

“Jotito, ¡ya ves que esto no es broma! ¡Más te vale cambiar si no quieres que esos martillos terminen con todo tu cuerpo! Si no cambias, yo mismo me encargo de que mueras. ¡Tú no estás bien! La gente como tú me da asco, van en contra de la naturaleza y es necesario terminar contigo. Más te vale no contarle de esto a nadie si no quieres que tu familia también se vaya al infierno contigo. Eres despreciable, seguro cambiarás con unos golpes, ¿verdad? No importa dónde te escondas, sabes que te encontrarán. Y yo, especialmente, planeo dejarte en coma, a ver si así cambias, ¡cabrón! Espero te haya gustado el show de armas que viste ayer, porque cuando te veamos verás muchas más”.

Nunca llegué a decirle a nadie porque amenazaba con ir a por mi familia y eso me asustó demasiado. Además, no encontraba la ayuda, me sentía tan solo y tan asustado, que no le decía a nadie de mis problemas. Nunca creí que las amenazas llegarían a ser verdad, pero sí lo fueron. Siempre lograba escabullirme después de la escuela para que no me hicieran nada, hasta que un día no me escapé bien. Al salir del colegio, me encontraron cuando pasaba por una calle solitaria y me dieron la golpiza de mi vida.

Lo próximo que recuerdo es que desperté en el hospital. Había estado tres días en coma. Los doctores me dijeron que con una cadena me rompieron el cráneo y dañaron seriamente mi cerebro. También me dijeron que tuve un derrame cerebral, además de muchos moretones y raspones.

Mis padres, al enterarse, se querían morir de la impotencia. Denunciamos los hechos a la policía, pero no teníamos pruebas. Era mi palabra contra la de ellos. El caso tampoco salió en las noticias, así que solo era un herido más en el mundo. Después de eso, me vi obligado a cambiar de escuela, perdí a todos mis amigos, pero al menos nunca más volví a ver a aquel chico.

Lo que no podía entender era por qué tanto odio, estando en el hospital yo solo quería morirme para acabar con la sensación continua de miedo. Después de mi recuperación, me llevaron a un psicólogo y me diagnosticó que tenía depresión. Así que, aparte del maltrato físico, mi mente también estaba hecha un desastre.

Pero durante mi depresión encontré la campaña It Gets Better ProjectYo soy bilingüe, así que pude ver los videos y entender lo que decían. Eso me hizo sentir mucho mejor al saber que no estaba solo. Poco después encontré la versión española, y fue de lo mejor, porque estos dos factores me sacaron de la depresión al saber que había gente que había pasado lo mismo que yo y que no estaba solo.

Inmediatamente perdoné a todas las personas que me odian y ahora es su problema, porque a mí no me importa, porque ser gay no es algo por lo que avergonzarnos. Actualmente ya estoy en 3º de Secundaria y las burlas siguen y siguen, pero realmente ya no es mi problema, porque estoy en paz conmigo mismo y soy feliz con lo que soy.

Mis padres ya lo saben, siempre lo supieron. Y realmente no les importa, porque solo es una orientación, y no porque sea gay voy a dejar de ser su hijo. Recuerdo cuando se los dije: fue en mi 14 cumpleaños, obviamente me preguntaron qué obsequio quería por ser mi cumpleaños y yo les dije que su aceptación. Ellos confundidos preguntaron ¿por qué? y ya les dije que era gay. Fue un momento tan gracioso, porque cuando les dije, ellos rieron y dijeron que ya sabían, y que estaba muy bien. Que para ellos no soy gay, para ellos soy su hijo y lo demás no importa.

Con certeza y toda la seguridad siempre digo que tu vida va a mejorar, porque no importa cómo te encuentres… Siempre habrá gente preocupándose por ti.

Ser gay es el sinónimo exacto de fortaleza, porque si la sociedad supiera por todo lo que pasamos, se callaría y empezaría a hacer algo. Aunque no siempre hay que dejar todo a la sociedad… si quieres un cambio empieza por hacer tu parte.

Ahora entre mis planes esta terminar mi educación. ¡Quiero ser doctor! Claro que siempre es importante el amor, y por eso me encantaría irme a vivir con un chico y formar una familia, no importa lo que la sociedad diga. ¡Y planeo hacerme también activista! Quisiera empezar a hacer mi lucha en contra del bullying, quizás trabajando con It gets better…

3 Comments

  1. Buenos días. Me gustó mucho este tema que Carlos toca, y sí es verdad que hay muchos casos de bullying. Si tu familia te acepta tal y como eres, y tienes amigos, no importa la edad que tengas: debes quererte a ti mismo.

  2. Yo no llegué a sufrir este grado de violencia física y ya se me hizo dura mi adolescencia. No puedo llegar a imaginar lo mal que has tenido que pasarlo. Es increíble la fuerza y la madurez que demuestras con solo 14 años.

    Creo que es imprescindible que acabemos con el acoso escolar. Nadie se merece sufrir lo que has sufrido, menos aún si todo es por no ser como otros quieren que seas. Nadie se merece desear morirse por culpa de unos matones. Pero tú has pasado por ello y ahora derrochas fuerza y determinación. Y ahora que te has recuperado de la paliza has visto cómo todo ha mejorado y cuentas con el apoyo de tu familia. It gets better!

    Te deseo lo mejor. Te mando un abrazo desde España. ¡Mucha fuerza!

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