Por Alexander Sáez

En nuestro afán por resaltar personalidades importantes del mundo LGTBI con el fin de fomentar la visibilidad, no podía faltar una figura representativa del colectivo transexual. Por ello, estamos orgullosos de dedicar estas pequeñas líneas a uno de los rostros más conocidos internacionalmente: Caitlyn Jenner.

Sin embargo, Caitlyn , la diva que hoy ocupa este espacio, no existiría sin William Bruce Jenner, el “yo” con el que nació hace 67 años en el Estado de Nueva York.

Ya desde bien joven William sobresalía por encima de los demás. Tanto es así que, en su juventud, alcanzó el reconocimiento de su país tras ganar, como atleta olímpico que participó en los Juegos Olímpicos de Montreal, un oro en la modalidad de decatlón, toda una hazaña en aquella época.

Por otro lado, en lo que respecta a su vida amorosa, William también triunfó, pues permaneció casado durante más de dos décadas con Kris Jenner. Fruto de ese matrimonio vinieron a este mundo Kylie y Kendall Jenner, que se sumaron a los 4 hijos que ya tenía Kris, conformando así el archiconocido clan Kardashian y alcanzando altos niveles de popularidad en el mundo de la televisión con el programa Keeping Up the Kardashians, una vez que culminó su carrera como deportista de élite (en la actualidad, Caitlyn se dedica a la producción de cine).

Todas las vidas tienen luces y sombras, y la de William no es un excepción. Cuando se separó, al poco tiempo, la mala fortuna quiso que se viera involucrado en un terrible accidente de coche, resultando fallecida una mujer. Fue, sin dudarlo, un mal trago sobre el que, sorprendentemente, nadie presentó cargos por homicidio a pesar de la alta velocidad a la que conducía William en el momento del siniestro.

Sea como fuere y, quizá marcado por ese trágico acontecimiento, en 2014 William se divorció de Kris, iniciando la metamorfosis que durante tanto tiempo había permanecido latente.

Como resultado de un cambio radical, dejó atrás su anterior vida para dar paso a lo que realmente era, a su verdadero yo, a la parte femenina que siempre había llevado dentro y que había luchado con todas sus fuerzas pugnando por salir a la luz. Una nueva mujer había nacido.

Podéis suponer que fue un proceso largo que duró años, compuesto de  exámenes psicológicos, decisiones meditadas, terapias hormonales y visitas al quirófano. Del mismo modo, su familia también tuvo que afrontar un duro proceso de cambio que terminó por aceptar el nuevo estatus de William. Valió la pena, sin duda,  porque al final todo mejora y con el tiempo se dio cuenta de que la importante decisión que había tomado fue la mejor de toda su vida.

Así que, un buen día, hace poco más de un año, William reapareció, resplandeciente, en la revista Vanity Fair, llenando las páginas centrales en un extenso reportaje a todo color que llevaba por título: Llamadme Caitlyn, al tiempo que realizó los trámites burocráticos necesarios para que quedaran reflejados tanto su nuevo nombre como su nuevo sexo. Hoy es el día que celebra todo esto en las redes sociales, como podéis descubrir si hacéis clic en el enlace que hemos puesto un poco más arriba.

La conclusión que ella saca de todo esto es que “es mejor vivir la vida como tú eres, es mucho mejor”, lo que nos parece todo un ejemplo de valentía a seguir que desde It Gets Better valoramos enormemente, mereciendo toda nuestra admiración y respeto.

¡Un fuerte beso Caitlyn!

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