The sky is the limit

Querida adolescente mía interior:

Te escribo para darte buenas noticias y un empujón, y para que sonrías más, que tienes una tristeza enquistada y esa no es tu esencia. Te mereces lo mejor.

Quieres vivir siendo quien de verdad eres, quieres sentir que perteneces a una comunidad, quieres sentirte identificada en un mundo que, sin embargo, ves ajeno a ti. Quieres tener una intimidad compartida, encajar y no sentirte diferente a las otras, a los otros. Quieres que se comprenda tu sexualidad, experimentar tu capacidad de seducir y de ser seducida por otra chica, por otra mujer.

Sé que durante tu adolescencia viviste una dualidad que te dolía como un pinchazo en el corazón. En tu ambiente familiar te comportabas de forma esquiva y vivías en un mundo paralelo, sintiendo más incertidumbres que certezas. Escribías un diario lleno de angustia y oscuridad que, al cabo de los años, acabaste tirando a un contenedor porque tanta oscuridad tapaba toda tu luz y porque su existencia te ponía muy triste. No tenías ningún aliado dentro de esa familia que sospechaba, pero callaba. Vivías en secreto tu verdadero yo, tus sueños, tu falta de amor y comprensión. Tu madre sabía que te gustaban las chicas, aunque tú nunca lo dijiste hasta que te pillaron a los 22 en una ruptura loca.

Cuando eras adolescente no estabas segura de lo que te pasaba, no te veías normal y creías que eras la única chica de este mundo que se sentía atraída por otras chicas. Te creías una persona muy rara y diferente (eso en algún aspecto no ha cambiado, Evi, ser diferente no significa ser peor o valer menos).

Te enamoraste de tu mejor amiga a los 17 años y solo se lo contaste a otra amiga, bueno, no le contaste todo, pero sí tu inseguridad y tus posibles preferencias. Lo máximo que llegaste a tocarle a aquella chica fue la espalda. Os dabais masajes contenidos y calculabas con precisión donde ponías tus manos porque sabías que a ella no le pasaba lo mismo que a ti, aunque te hiciera dudar.

Decirte lesbiana a tu edad, era una palabra muy gruesa y dura de pronunciar. Así que ibas por la vida disimulando, pero fiel a tus principios, pues no llegaste a nada con ningún chico, algún beso y tocamientos, pero nada realmente destacable.

Gracias a tu imaginación tenías lo que querías. Deseabas mucho poder encontrar tu lugar, porque tus amigas, las heteros, siempre andaban contando sus historias con chicos, mientras tú escuchabas y te sentías como en una película en la que no tenías un papel.

Los años pasaron y a los 20 comenzó tu andadura con las chicas, te enamoraste por primera vez y ella de ti, y por fin pudiste dar ese primer beso que condujo a muchos más y a esa sexualidad tuya que tenías anestesiada.

Ahora puedo decirte alto y claro que todo está bien, que tu pasión y ganas de entregarte nunca han desaparecido. Ya sabes quién eres, que no es poco y has disfrutado mucho de las mieles que volverán a tus labios.

Aparte de todo esto de las chicas, quiero agradecerte tu amor por la música, porque fue a más y has vuelto a cantar en un coro, pero esta vez lo has hecho en escenarios grandes y a toda banda… tu góspel querido, que conociste por primera vez a los 17… No solo de amor y pasión vive la mujer.

Que no se me olvide decirte que también eres cantautora y que mejoraste mucho tocando la guitarra, casi sola has aprendido y te has refugiado mucho en ella. ¡Gracias por ser creativa!

Fuiste muy valiente, eres una mujer que se ha hecho a sí misma y creo que eliges razonablemente bien a las personas que hay en tu vida. Que se te meta bien en la cabezota, NO ERES RARA POR SER LESBIANA. Bien es cierto que a veces, es todo un poco más complicado, pero no vamos a bajar nunca los brazos porque the sky is the limit, my pequeña adolescente perdida.

Te necesito en mi vida porque tu ingenuidad nunca me ha abandonado, tu humor, tu risa y tu capacidad de entregarte cuando algo te gusta mucho. Aquí estoy yo, esa Eva que sigo siendo tú, y te daré toda la fuerza, la energía y todo el amor que necesitas.

Eva