Sin mapas

“Crecemos ricos en sabores que hemos probado, cuerpos en los que hemos entrado y nadado, como ríos. Quiero todo eso marcado en mi cuerpo. Nosotros somos los verdaderos países y no las fronteras trazadas en los mapas por hombres poderosos. Todo lo que siempre he querido es llegar al Palacio de los Vientos contigo, con amigos, en una tierra sin mapas”. The English Patient (traducción adaptada)

 

Querida Alex,

Ahora tienes 17 años y estás llena de incertidumbres. Hace tiempo que sientes atracción por tus amigas y no sabes bien cómo actuar incluso te culpas por no ser como el resto. Tienes preguntas sobre el amor y sientes gran curiosidad por el sexo. Esta carta es para que te dejes llevar y que confíes, ya que todo mejora. Te convertirás en una persona feliz, divertida y muy querida. Espero que el relato que sigue a continuación te conforte respecto a tu futuro y a la juventud rica en experiencias que vas a vivir. Ellas moldearán de forma única la extraordinaria persona en la que te habrás de convertir.

Un día cuando tengas veintipocos años, habiendo apenas iniciado tus estudios de posgrado en Boston, acudirás a un evento LGTBIQ+ de la universidad. Allí conocerás a Catherine, estudiante de antropología, quien en lo sucesivo se referirá a ti como West Hollywood. Con ella cenarás en restaurantes que evoquen sabores de tierras lejanas en calurosas noches llenas de baile y voluptuosidad. Hablaréis francés y la visitarás después del trabajo en su casita de ladrillos del barrio italiano de North End. Una tarde caminando por su calle sentirás el agradable roce de tu finísima camisa de algodón azul claro contra tu piel; el sol del atardecer de verano bañando tu pelo de trigo; y esa deliciosa fragancia que tu propio cuerpo exhala recién salido de la ducha, y te sentirás feliz. Bailaréis al ritmo de músicas que prepararás para ella, la seducirás susurrándole cosas al oído, y en algún momento entre I’ve got you under my skin de Sinatra y Me gustas tú de Manu Chao os daréis un beso memorable.

En Boston advertirás también el poderoso efecto que la llegada de la primavera, tras el invierno largo y glacial, ejerce sobre ti. Descubrirás sensualidad en todo lo que te rodea: la belleza de los cerezos en flor adornando los parques y avenidas, la calidez de los últimos tonos de la tarde reflejados en las copas de los arces japoneses, y toda esa juventud desenfrenada abarrotando las calles en búsqueda de diversión y de aventuras.

Un día de final de junio verás entrar en un bar gay a una chica de belleza sutil y refinada. Pasarás meses recordando la feminidad de su sonrisa, su piel blanca y delicada, sus cabellos rojizos y la intensidad de sus ojos azules. Algún tiempo después volverá a cruzarse en tu camino y esta vez no dejarás pasar la oportunidad de conocerla. Conectaréis al instante por vuestro origen europeo, y disfrutaréis del excitante juego de tira y afloja que ejercen los polos opuestos al acercarse. Con ella descubrirás, además, la dulce emoción de la intimidad. Pasaréis la noche de fin de año juntas y, de regreso a casa, se acurrucará contigo en el sofá mientras veis episodios antiguos de The L Word y charláis con Tom, tu compañero de piso. Ella marcará también los estándares estéticos del tipo de chica que, a partir de entonces, atraerá siempre tu atención.

La vivencia de esas y otras experiencias, querida Alex, te dará seguridad y despertará tu faceta más sensual. Y es entonces que te rencontrarás con tu amor de juventud de cuando estudiabas en Lyon. Laura te invitará a visitarla una vez le hubiste confesado, por carta, que la razón por la que dejaste de llamarla era que estabas enamorada de ella. Prepararás tu cuerpo para el encuentro bronceándote y tonificando tus músculos y te dejarás llevar por la inmensa ilusión que te produce ese viaje. Una vez allí, ella se entregará a la atracción existente entre vosotras, y entenderá tus argumentos, reirá tus bromas y dormirá en tu cama. Y te confesará, además, que ese fin de semana le has cambiado la vida para siempre.

Será precisamente ella quien una nochevieja, algo después, te escriba un mensaje que leerás en Casablanca, en la boda de una amiga. En algún momento alguien dirá que el esmoquin negro que vestías esa noche parecía anunciar que “l’amusement c’est moi”. Tras la danza que la bellísima Layla, en su maravilloso kaftán de seda verde dedique a su prima recién casada, tu amiga se acercará a ti para, en voz baja, comunicarte: “Layla quiere que sepas que este baile ha sido para ti, y que te espera en la habitación”. Será entonces y en ese preciso instante que la fuerza bruta de la mujer del Medio Oriente y su feminidad sin reservas te deslumbrarán por primera vez.

No quiero extenderme demasiado en este recorrido por las mujeres que marcarán tu mapa. Pasarán los meses y de vuelta a Estados Unidos conocerás a Tanya, bueno, más bien Tanya se presentará a ti. ¡Uff! Cómo hablarte de Tanya… Con ella disfrutarás de tu sexualidad como nunca lo habías hecho hasta el momento. Espero no te importe que te hable de esto, querida Alex, aunque sé bien que tu despertar sexual se ha producido pronto en la adolescencia y es algo en lo que piensas a menudo. Con Tanya descubriréis un tempo y una complicidad entre vosotras como verás no es fácil de encontrar. Y viviréis algunos de los momentos más increíblemente divertidos que dos personas puedan tener en un dormitorio. Años después cada vez que os rencontréis seguiréis recordando, divertidas, las anécdotas de los viejos tiempos: “Una vez yo conté once veces en un fin de semana” –te dirá en una ocasión- profesándoos, sin decirlo, una admiración mutua en ese terreno.

Nos acercamos ya al final de este viaje, Alexandra. Un fin de semana allá por el año 2014, ya en tus treintas, te encontrarás jugando al billar en el Barrio de Chueca de Madrid y conocerás a Mónica. Ella será la mujer que mejor sepa intuir en ti esa yuxtaposición de chica-chico que siempre te ha caracterizado y, habilidosa en su manejo, hará que aflore con frecuencia. Elogiará tus formas diciendo que eres una chica caballerosa, te pedirá que conduzcas su coche y, por razones que ahora no vienen al caso, disfrutaréis de un cortejo lento y a la vieja escuela que hará del más viejo de los ritos una explosión de sensualidad. Reafirmará tu esencia diciendo que le encanta que te gusten tanto las mujeres, y será esa persona soñada que sabrá qué botones apretar, qué decir y qué hacer para espolear tu deseo y, a la vez, el suyo. Serán momentos de felicidad.

Y así llegamos a la actualidad donde termino hablándote de Vera. A riesgo de sonar a topicazo Vera será tu sueño hecho realidad, querida Alex. Ella es dulce, inteligente, empática y considerada. Se ríe con tus bromas y mantiene estimulantes conversaciones contigo. Su belleza es a la vez dulce y atrevida. A veces, en reuniones con amig@s, la observarás acomodarse en tu regazo y casi imperceptiblemente atraer tu gesto de cariño mientras continúa, educada, la conversación con los demás. Seréis todo complementariedad y su increíble forma de tocarte, de reclamarte, te hará sentir muy viva. Claro que ella dirá lo mismo sobre ti. En alguna ocasión confesará que el día que os conocisteis se fue a la cama sabiendo que había encontrado al amor de su vida. Desde el principio sabrá apelar a tu lado más garçon y jugará con ello para divertimento de ambas. “Feliz aniversario tronco, soy una señora con suerte” habrá de publicar en Instagram. Vuestro amor será celebrado por todos y formaréis una de las parejas más sexies que se recuerden.

No quisiera terminar, querida Alex, sin advertirte que por más estimulante que haya de ser, el viaje no estará exento de dudas y de miedos. Momentos en los cuales todo parecerá llevarte a querer abandonar. Con todo, aguanta; no cedas; cree; pues esas fatigas serán solo pasajeras. Recuérdalo –este ha de ser tu principal aprendizaje.

¡Navega solo siguiendo la ruta trazada por ellas, tus estrellas!

En una tierra sin mapas.