La carta que NO le mandaría a mi yo adolescente

Hola,

Me presento: fui tú, o sea, serás yo. Te escribo esta carta 20 años en el futuro con la esperanza de que nunca la llegues a leer.

¿Por qué espero que no la leas? Porque, si lo hicieras, probablemente vivirías la vida de una forma diferente y el resultado actual podría cambiar. Todo el conflicto que vives ahora te convertirá en la persona que soy hoy. Y aunque no te lo creas, lo cierto es que molo bastante y soy muy feliz.

Confieso que muchas veces he fantaseado con ir atrás en el tiempo y darte un abrazo. Apoyarte en alguno de todos esos momentos en los que la soledad era más grande que tú y sentiste que nadie en el mundo entero te iba a entender nunca. No te preocupes, todo ese volcán de emociones te dará la energía que necesitas para vivir la vida que quieres y ser libre, solo tienes que encontrar una vía de escape creativa, y lo harás, de hecho lo haces todo el rato.

Te diría que no te molestes en encajar, que no pasa nada. No tienes que comportarte como las chicas ni sentirte mal cuando los chicos no te aceptan como uno de ellos. No tienes que ser ninguno de los dos, puedes «ser» sin más. Alguna gente siempre te pondrá etiquetas, te insultará, te juzgará y algún día te dará lo mismo, prometido. A cambio, otra gente apreciará muchísimo tu autenticidad, y me incluyo.

Te contaría que, uno de los chicos del instituto que más se mete contigo y más miedo te da, va a morir en un accidente en algún momento entre tu presente y el mío, poco después de darse cuenta de lo cruel que había sido, y antes de tener tiempo para pedir perdón a todos a los que hizo la vida imposible. Supongo que si supieras esto no tardarías tantos años en perdonarlo, ni te dolerían tanto las cosas que hacía.

Te aconsejaría que no busques aprobación, que no hace falta. Nadie está más cualificado que tú para validar las decisiones que tomas, porque siempre son de corazón. Te vas a equivocar muchísimas veces (y yo también), pero cada vez te vas a divertir más cuando eso ocurra. De hecho, me gustaría agradecerte todos tus derrapes, porque me dan mucha experiencia e historias que contar.

Te recomendaría confiar en tu instinto, suele acertar. Tienes una buena brújula moral y un corazón de oro. Lo van a pisotear tantas veces que llegarás a dudar de tu propia mente. Perderás el juicio, querrás morirte o, al menos, dejar de vivir. Pero al final siempre acabarás encontrando la fuerza para intentarlo de nuevo y por eso te admiro.

Te diría que pidas ayuda cuando sientas que no puedes más. No tienes que poder con todo. Te sorprenderá, tal vez no la cantidad, pero sí la calidad de gente que te va a apoyar cuando lo necesitas. ¿Por qué no ibas a merecer todo el apoyo que los demás siempre encuentran en ti?

Te diría todo eso y mucho más, pero no te diré nada, porque todavía no existen los viajes en el tiempo y porque eres genial tal y como eres. Tienes derecho a ser como eres, a estar triste, a sentir frustración, a dar todas las vueltas que necesites para buscar tu sitio, hasta que te des cuenta de que tu sitio está dentro de ti y lo estuvo siempre.

Gracias por ser tan valiente. Te quiero.