En cuarentena…

Aprovechando la cuarentena, me gustaría contar una cosilla: soy gay. Sé que no es gran anuncio, y mucho menos en este contexto: tenemos una situación bastante compleja en estos días como para que una cosilla así resulte relevante.

Hace un año más o menos, comencé a salir del armario y, hasta hoy, no he dejado de hacerlo. No obstante, sí que tenía algo de miedo al juicio público. Un miedo que, en cierto modo, aún conservo y no sé si se irá. Hace un año, con bastante miedo, comencé a aceptar una realidad que se imponía. No fue nada fácil para mí. De alguna manera, me supuso el tener que enfrentarme a todo lo que había construido a mi alrededor para ocultarlo. E incluso enfrentarme a un discurso que me era muy cercano en aquellos días: es inmoral.

Sé que escribiendo esto me alejo definitivamente de mucha gente que fue muy cercana para mí. Sé que algunos me leéis. No os odio, pero nuestras realidades no son compatibles. Ha sido un proceso sumamente doloroso. Un año después, aquí estoy. No diré que mejor que nunca, puesto que cada día tiene sus problemas, pero al menos, más feliz que antes.

Gracias al apoyo de muchas personas y mucha gente que me fue recogiendo y animando cuando la vida se me hacía bola. Córdoba y Barcelona tuvieron mucho que ver en este proceso. Y también esas grandes personas que parecen elevadas del mundo terreno y que, sin embargo, son muy humanos, como Eduardo Rubiño.

Obvio el agradecimiento familiar porque bueno, ese lo hacemos en casa tomando un café. Simplemente quería aportar un poquito de ilusión. Quería, en cierto modo, poder animar a quien pueda dudar y, en cierto modo, por fin, liberarme de algunas cosillas.

Un besazo a todos.

Iván