El orgullo se celebra en Myanmar

“Nunca pensé que algo así fuera posible en Myanmar. En mi comunidad se sigue pensando que nacer homosexual es un castigo divino y los que somos diferentes crecemos ocultando nuestra verdadera identidad por miedo a la exclusión y por respeto a nuestra familia. Las leyes y las autoridades no nos protegen, estamos desamparados“. Esta, que podría ser la historia de cualquier miembro de la comunidad LGTB+ del país, es la reflexión de Ko Moe momentos después de recoger su premio como uno de los Héroes de la última edición del Festival de Cine LGTBIQ de Yangón, celebrado a principios de febrero.

&PROUD/Htet Htoo

El Festival, que celebra su quinto aniversario este 2019, pasa a llamarse Yangon Pride para asociarse al movimiento mundial del Orgullo (Pride, en inglés) y para conectar con el momento de transición que el movimiento vive en Myanmar donde, tras 50 años de represión y discriminación, la comunidad LGTB+ reclama su derecho a vivir libremente en una Myanmar más igualitaria.

Pese al proceso de transición hacia la democracia que el país inició en 2011, las conductas discriminatorias hacia personas LGTB+ aún subsisten alimentadas por años de opresión, un marco jurídico desfavorable y creencias religiosas y culturales que perpetúan estereotipos de otra época. La sección 377 del Código Penal de 1860, heredado de la ocupación británica, aún tipifica las relaciones homosexuales como “ofensa contra-natura” y las castiga con penas de prisión de hasta diez años (!). Y no es la única. Otras provisiones del Código Penal y el Código Policial son utilizadas demasiado a menudo para perseguir y extorsionar a personas LGTB+, particularmente transexuales, que siguen siendo víctimas diarias de violencia sexista, estigma y hostigamiento.

&PROUD/Htet Htoo

Sin embargo, y como suele ocurrir en países en transición, la sociedad avanza más rápido que las reformas jurídicas y la comunidad LGTB+ se ha vuelto mucho más visible y más activa en los últimos años, aprovechando el acceso a nuevas tecnologías (la tecnología 3G se introdujo en el país solo a partir de 2014) y el ambiente de apertura que empieza a respirarse en grandes ciudades como Yangón o Mandalay. Desde que en 2012 se celebrara por primera vez de forma pública el Día Internacional en contra de la Homofobia, Transfobia y Bifobia (IDAHOT, en inglés), los eventos en favor de los derechos del colectivo se han multiplicado, al igual que las organizaciones de base dedicadas a la atención a personas LGBT+.

&PROUD, el principal coordinador detrás del Yangon Pride, es una de estas organizaciones. Creada en 2013 por un grupo de voluntarios locales y extranjeros residentes en Myanmar, &PROUD es un colectivo que utiliza el arte y sus múltiples formatos como vehículo de visibilización del colectivo. Utilizamos exposiciones fotográficas de temática LGTB, danza y música y, por supuesto, el cine para fomentar el debate y la sensibilización de la sociedad birmana en temas LGTB+. A través de nuestro programa Rainbow Reels formamos a jóvenes cineastas birmanos para que documenten historias que ayuden a la normalización del colectivo, rodamos nuestros propios vídeos #ItGetsBetter y, una vez al año, organizamos el Festival de Cine LGTBIQ de Yangón para mostrar al público birmano historias positivas que muestren la riqueza y la diversidad del movimiento LGBT+. La principal novedad de esta edición del festival fue la organización de un “desfile náutico” en el río Yangón. Casi 20 barcos y barcazas de pesca adornados con la bandera arcoíris surcaron el río por varias horas, transportando a casi 600 personas que celebraron así el primer desfile del Orgullo en Yangón. Otras atracciones fueron nuestro Coro LGTB, las Olimpiadas de Drag Queens o nuestros libros humanos, personas LGBT+ que cuentan sus historias personales con el objetivo de educar y entretener al público asistente.

JMS

Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer en la lucha por la igualdad. A pesar de la mayor visibilización, la sociedad birmana preserva valores conservadores, especialmente en las áreas rurales alejadas de los principales núcleos urbanos. Es importante construir alianzas con otros movimientos y solidificar los resultados conseguidos para que los jóvenes LGTB+ puedan crecer en una sociedad más tolerante y abierta. Como Ko Moe bien dice, “ahora me siento orgulloso de ser quien soy. Puedo mantener a mi familia con mi trabajo y, al mismo tiempo, trabajar con la comunidad. Queda mucho por hacer, pero tengo confianza en las nuevas generaciones. Si ellos crecen sin miedo a mostrarse al mundo, el movimiento tendrá más opciones de triunfar”.

Por Juan Miguel Sánchez, miembro del comité &Proud