Carta a mi yo de 17 años

Hola, nana:

Te estoy escribiendo en el día de tu 27 cumpleaños, y como han pasado diez años desde donde estás tú hasta donde estoy yo, sé que ahora mismo te sientes un poco perdida (sí, lo sé, decir que te sientes perdida es quedarse corta, pero hay que ser positiva), así que quiero contarte algunas cosas para darte ánimos y tranquilizarte. No te preocupes que no le diré a nadie que has hablado conmigo, será nuestro secreto.

Sé que no estás pasando por un buen momento, que las cosas no te están siendo demasiado fáciles y que no sabes muy bien qué es lo que tienes que hacer. Todo es tan difícil ahora mismo que ni siquiera puedes darte cuenta de lo mal que te encuentras. Has desarrollado la capacidad de separarte tanto de tu mente para que nada te duela, que ni siquiera eres capaz de percibir lo amenazador y triste que lo ves todo a tu alrededor. Pero hazme caso, con el tiempo las cosas irán mejor. Es más, han empezado a cambiar ya y ni siquiera tú eres consciente, pero lo serás. Con los años entenderás que no hay nada malo en escuchar tus sentimientos y pensamientos e intentar entenderlos. Estás empezando a hacerlo ya y eso es algo que te ayudará a entender qué es lo que realmente necesitas y quieres y a hacer caso a esas necesidades, aunque algunas personas no las entiendan. Entenderás que necesitar tiempo para ti no es nada raro y aprenderás a valorar el tiempo que pasas sola. Ahora sé que estas cosas te suenan a cuento chino porque quieres gustar a todo el mundo y tener amigos y amigas en todas partes, pero te prometo que con los años no necesitarás gustar ni caer bien ni estar en todos los grupos de amigos para ser genial. Ya lo eres sin necesidad de tener a nadie al lado. Pero si de verdad te preocupa si tendrás amigos, no sufras. Tendrás amigos y amigas que valen la pena y que entenderán lo que sientes. Ahora a lo mejor no entiendes muy bien a qué me refiero, pero con el tiempo lo sabrás, no te preocupes. Algunos ya los conoces, pero aún no lo sabes. Otros que creías que siempre estarían ahí desaparecerán cuando la vida considere que ya no te aportan nada, y otros aparecerán más adelante y pasarán a ser personas muy especiales en tu vida. Así que no te preocupes por eso… cuando lleguen, lo sabrás.

El amor también llegará a tu vida. No me refiero solo a parejas, me refiero al amor de todas las personas que tienes a tu alrededor y que te quieren y que estarán contigo cuando te dé la sensación de que el suelo se tambalea bajo tus pies. Pero sí, el otro tipo de amor que sabemos tú y yo también lo conocerás. Conocerás el amor, la ternura, el sexo, la complicidad y muchas otras cosas bonitas, aunque también conocerás la decepción, la amargura y la tristeza de perder a los que más quieres. Pero te prometo algo sí o sí: de todo aprenderás, aprenderás muchas cosas que te harán más fuerte, más sabia, más comprensiva y más auténtica y, por tanto, mucho más feliz. Además, las cosas negativas no duran para siempre, después de la noche más oscura siempre llega el día más luminoso, y a veces tenemos que perder cosas que nos parecían buenas para llegar a encontrar cosas tan buenas que no éramos capaces ni de imaginar. No quiero desvelarte más cosas, pero te prometo que nada de todo lo malo que te pueda pasar llegará sin su lado positivo.

No voy a engañarte, el viaje no siempre será fácil. En ocasiones te costará encontrar y hacer oír tu voz. Pero te prometo que con los años la encontrarás. Aunque te cueste creerlo, te vas a convertir en una de las mujeres más fuertes, más valientes y más íntegras que conoces. Lo que ahora piensas que son tus debilidades, se convertirán en tus fortalezas. Tus experiencias negativas van a servirte para cambiar cosas que no te gusten de ti y, además, vas a ayudar a mucha más gente de la que tú crees con tus descubrimientos y tus vivencias. Pero no quiero enrollarme más porque sé que ahora todo lo que te dicen te suena a chorradas de adultos que no te entienden, así que lo dejo aquí. Solo puedo decirte que encontrarás a tu verdadero yo y serás feliz, aunque no sea de la forma en que te imaginas ahora. Confía, nana.

Te quiero,

Laura