Sergio

Querido adolescente:

Te escribe tu yo del futuro.

Si la adolescencia en sí es una etapa compleja, ser adolescente y homosexual o trans, en algunos casos, es doblemente complicada. Por lo que puedo comprender que lo veas todo muy oscuro, que los días se te hagan una eternidad y que este sufrimiento parece que no tenga fin. Entiendo que no le encuentres sentido a la vida y que desees que termine ya.

Pero te pido que aguantes y que resistas. En esta sociedad hay un lugar para ti aunque vas a tener que ganártelo. Ya sé que suena duro pero es así, ningún derecho se consigue de manera fortuita.

Tendrás que demostrar a tu entorno más cercano que amar a una persona de tu mismo sexo o que transitar de un género a otro no es nada antinatural y que se puede tener una vida plena saliendo de la presunción cisheteronormativa. Sin embargo, tendrás que ser más inteligente que el resto, deberás de esforzarte el doble y tendrás que leer e informarte para poder tener argumentos sólidos con los que contrarrestar todos los comentarios retrógrados. La información nos da fuerzas, nos empodera y nos hace sentir mucho más libres.

No te voy a mentir, no va a ser fácil, te lo puedo asegurar. Intentarán cuestionarte lo que sientes y lo que eres, algunas veces pretenderán anularte y otras simplemente humillarte. Tan solo te quedará reafirmarte una y otra vez, no importa las veces que sean. Nunca olvides que la vida está hecha para los vencedores lentos.

Cuando termines de leer esta carta tu situación va a seguir siendo la misma. No obstante, la idea primordial a la que quiero que te aferres es que pienses que tienes un futuro. Me da igual cómo te lo imagines pero quiero que en mente tengas un porvenir. Me consuela decirte que la vida adulta que nos imaginábamos no tiene nada que ver con la vida que tenemos ahora. Algún día cuando seas mayor abrazarás a ese adolescente que estaba muerto de miedo y le darás las gracias y la enhorabuena por haber seguido siempre hacia delante.

Aunque te cueste creerlo, tienes personas a tu alrededor que te quieren, que se preocupan por ti, que te necesitan y que quieren verte vivir. Así que por favor, sé fuerte y sigue caminando por ellas.

Pese a que te resulte difícil de asimilar eres mucho más que homosexual, trans, bisexual o intersexual: eres un ser humano. Sé que cuesta asumirlo pero sí, eres un ser humano como otro cualquiera. Ser LGTBI no te define como persona y al final acabará siendo simplemente una característica más de tu ser.

Y sé que parece que no hay ninguna posibilidad de ser feliz, pero te aseguro que existe un mundo de amor y respeto esperando a que lo encuentres. Te garantizo que si pones de tu parte las circunstancias no solo mejorarán, sino que hay muchas más cosas hermosas de las que puedas imaginarte que pueden ser posibles.

Si hubiera dejado esta vida me hubiera perdido tantos momentos maravillosos. Me hubiera perdido conocer a mi verdadero yo. A mi madre gastándole bromas a mi novio. A mi padre considerándolo como un hijo más. Me hubiera perdido las risas que me he echado compartiendo mis catastróficas desdichas con otras personas LGTBI. Pero, sobre todo, me hubiera perdido la primera vez que le acaricie el pelo a mi novio en un banco de la calle, como cualquier otra pareja.

Ten muy presente que no importa lo difícil que pueda parecer el camino, estás unido por una historia similar a otras personas que pasan por lo mismo. Hay alguien allá afuera con quien puedes tener un vínculo, alguien más que siente lo mismo que tú, alguien similar a ti.

Ahora, con perspectiva, puedo ver que ser homosexual ha sido una de las más grandes bendiciones de mi vida y que no daría absolutamente nada para cambiar ni un momento de nuestra diversa historia.

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